ESTILO
LUXURY

Monica Luna
3 ago 2025
La edición de agosto de 2025 de Vogue en Estados Unidos ha generado conversación más allá de su portada protagonizada por Anne Hathaway, quien regresa al ojo público mientras filma la secuela de The Devil Wears Prada. El centro de la polémica se encuentra en páginas interiores: los anuncios de la marca californiana Guess, protagonizados por modelos que, en realidad, no existen.
Las imágenes, aparentemente convencionales, muestran a una joven rubia de sonrisa perfecta modelando vestidos y accesorios de la firma. Sin embargo, en letra pequeña, se revela que fue creada con inteligencia artificial por la agencia londinense Seraphinne Vallora, cuyos trabajos también han aparecido en medios como Elle, The Wall Street Journal y Harper’s Bazaar.
La campaña se viralizó gracias a un video de la usuaria de TikTok @lala4an, que supera los 2,7 millones de visualizaciones, y desató un debate sobre el futuro del modelaje, la representación y los estándares de belleza en la industria. Entre los comentarios, muchos cuestionan el impacto en las oportunidades laborales de modelos reales y en la percepción de belleza de los consumidores, especialmente los más jóvenes.
“Primero nos comparábamos con modelos retocadas… ¿ahora con mujeres que ni siquiera existen?”, escribió una usuaria en TikTok.

La polémica ha motivado llamados a boicotear a Guess y a Vogue, aunque Condé Nast aclaró que nunca han utilizado modelos de IA en contenido editorial. No obstante, ediciones internacionales como Vogue Singapore sí han experimentado con avatares generados digitalmente.
Valentina Gonzalez y Andreea Petrescu, fundadoras de Seraphinne Vallora, defendieron la campaña asegurando que la creación de estas modelos no elimina la contratación de modelos reales. Argumentan que la IA ofrece rapidez y eficiencia para marcas que buscan reducir costos y tiempos de producción.
La discusión trasciende a Guess: marcas como Mango y Levi’s han probado modelos de IA para ampliar la diversidad de sus campañas, aunque han sido criticadas por “simular” inclusión sin generar un cambio real en la contratación de talento humano.
El debate sobre el modelaje generado por IA apunta a una tensión creciente en la moda: la innovación tecnológica frente al valor del trabajo humano y la representación auténtica. Mientras algunas marcas ven en la IA una herramienta para optimizar recursos, críticos advierten sobre el riesgo de perpetuar estándares irreales y desplazar empleos creativos.
Por ahora, lo cierto es que el fenómeno ha dejado claro que el modelaje virtual ha pasado de ser una curiosidad digital a un elemento capaz de ocupar espacio en las páginas más influyentes del mundo de la moda.