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Monica Luna
26 ago 2025
La Fórmula 1 vivió este martes un anuncio histórico: Sergio “Checo” Pérez regresa oficialmente a la máxima categoría del automovilismo como piloto de la nueva escudería Cadillac, que debutará en la temporada 2026.
El tapatío compartirá volante con el finlandés Valtteri Bottas, formando una dupla de experiencia para encabezar un proyecto respaldado por General Motors y concebido como “el equipo de las Américas”.
Un nuevo capítulo para Checo y la F1
A los 35 años, Pérez vuelve con la motivación de iniciar una etapa renovada en su carrera, tras su salida de Red Bull en 2024. “No tengo nada que probar, solo quiero volver a disfrutar de este deporte y construir algo que deje huella”, declaró el mexicano, subrayando que sintió desde el inicio la pasión y determinación detrás del proyecto Cadillac.
El equipo, que tendrá sedes en Estados Unidos y Reino Unido, utilizará motores Ferrari en su primera etapa, mientras prepara su propia unidad de potencia a mediano plazo. Para muchos, la apuesta de Cadillac marca un nuevo hito en la historia de la F1, con la llegada de un fabricante estadounidense dispuesto a competir de lleno contra las escuderías europeas consolidadas.

La respuesta mediática: de los circuitos a las redes
El impacto del anuncio trascendió de inmediato lo deportivo. En cuestión de minutos, #Checo se convirtió en tendencia en México, Estados Unidos y varios países de Latinoamérica. Televisoras como ESPN México y Fox Sports transmitieron coberturas especiales, mientras que periódicos como El Universal y Milenio lanzaron ediciones digitales con la noticia en portada.
En redes sociales, los aficionados inundaron plataformas con mensajes de orgullo, montajes del mexicano con los colores de Cadillac y memes celebrando su regreso. En TikTok, los primeros clips relacionados superaron el millón de reproducciones en menos de 24 horas, confirmando el magnetismo mediático de Pérez.

Un activo comercial y cultural
Más allá del asfalto, especialistas en marketing deportivo destacan que Checo es hoy uno de los pilotos con mayor peso comercial y de audiencia en la F1. Su regreso coincide con la expansión de la categoría en Norteamérica —con Grandes Premios en Las Vegas, Miami y México— y con el interés de marcas que buscan asociarse a un piloto con fuerte arraigo latinoamericano y reconocimiento global.
Cadillac apuesta por Pérez no solo como piloto experimentado, sino como embajador capaz de consolidar a la escudería en dos de los mercados más codiciados: Estados Unidos y México. Su fichaje se perfila como un motor para atraer patrocinadores, elevar ventas de boletos y multiplicar la visibilidad de la F1 en la región.
Una historia de resiliencia
El regreso del tapatío también se ha narrado en clave emocional: la de un piloto que, tras una salida difícil de Red Bull, encuentra en Cadillac la oportunidad de escribir una historia de redención y legado. Para los aficionados, su retorno no solo significa tener nuevamente a un mexicano en la parrilla, sino la posibilidad de verlo como protagonista en el nacimiento de una escudería que promete hacer historia.
El fichaje de Sergio Pérez por Cadillac no solo representa un movimiento estratégico en lo deportivo, sino un fenómeno mediático y cultural que confirma su lugar como uno de los grandes íconos del automovilismo moderno y como un puente entre la F1 y la pasión de millones de seguidores en América y el mundo.