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Economía diciembre 2025: un cierre de año entre cautela, cansancio y expectativas contenidas

Monica Luna

2 dic 2025

Diciembre de 2025 llega a México con un estado de ánimo económico complejo: no hay crisis, pero tampoco hay claridad de un impulso real que devuelva dinamismo al país. La palabra que más se repite entre analistas, empresas y consumidores es “estancamiento”, aunque matizada por una inflación más controlada y por la esperanza de que 2026 marque un giro.

Un país que avanza… pero a paso cortísimo


La economía mexicana llega al final del año sin recesión, pero con un crecimiento que apenas se distingue del cero. Las proyecciones rondan entre 0.7 % y 1 %, una cifra que dice mucho: el país no se detiene, pero tampoco logra acelerar. El consumo se mantiene estable, sin desplomes, pero los hogares siguen midiendo con lupa cada gasto: desde el carrito del súper hasta los planes de vacaciones.


La inversión privada —histórico motor de recuperación— sigue en pausa. Las incertidumbres globales, los costos de financiamiento todavía elevados y la falta de certidumbre interna han frenado nuevos proyectos. Las empresas compran tiempo más que maquinaria.


Inflación bajo control, pero bolsillos aún tensos


La buena noticia es que la inflación, que tanto apretó en años anteriores, se acerca por fin al rango objetivo. Este respiro se siente especialmente en alimentos y servicios, aunque la recuperación del poder adquisitivo se mantiene lenta.


Banxico, por su parte, ha comenzado a reducir gradualmente las tasas de interés, lo cual se reflejará en créditos más accesibles… pero no de inmediato. Diciembre se perfila así como un mes de transición: un punto medio entre el agotamiento por los años de presión inflacionaria y la esperanza de un 2026 menos restrictivo.


Empleo: estable, pero sin brillo


El mercado laboral cierra el año sin sobresaltos, aunque el empleo formal crece a un ritmo que no acompaña al aumento poblacional. Las nuevas plazas son más estables que en otros momentos, pero los salarios reales aún no muestran la recuperación que muchos esperaban hacia el final del año.


Un diciembre sobrio


Este cierre de 2025 tiene un tono distinto a los decembres de recuperación postpandemia o a los decembres de optimismo por los ciclos económicos: es más reservado, más prudente, más consciente de los límites.


Las familias ajustan sus compras navideñas; las empresas gastan lo necesario para cerrar el año; los gobiernos estatales y municipales estiran presupuestos ya delgados.


Mirando hacia 2026


Pese a la moderación, la atmósfera no es de pesimismo. Las condiciones globales empiezan a estabilizarse y México podría beneficiarse de un ciclo internacional más benigno, además del impulso que continúe generando el nearshoring, aunque más lento de lo que se prometió en discursos oficiales.


Diciembre de 2025, en síntesis, no es un mes de fiesta económica, sino de realismo: un cierre discreto que marca el final de un año difícil y el inicio de uno que podría —si confluyen las piezas correctas— ofrecer una recuperación más clara.

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