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Monica Luna
27 sep 2025
En los últimos tres años hemos presenciado una transformación radical en cómo las gigantes tecnológicas planifican su infraestructura: no se trata ya solo de servidores, sino de campus enteros, gigantescos, con capacidad para alimentar modelos de IA de última generación. Estos son los datos, las tensiones y las apuestas detrás de la ola de inversión en centros de datos a hiperescala.
¿Qué es un centro de datos “hiperescala”?
Un centro de datos a hiperescala (o “hyperscale data center”) es una instalación diseñada para operar a una escala masiva: grandes cantidades de racks de servidores, enormes demandas de electricidad y refrigeración, continuamente operativos, con capacidad de escalamiento rápido conforme crece el uso. No es lo mismo que un centro de datos tradicional o de colocation, sino instalaciones pensadas para soportar cargas de trabajo gigantes (como entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, inferencia a gran escala, servicios de computación en la nube, etc.).
Hacia dónde van las inversiones: cifras que asombran
Algunos de los números más relevantes:
• En 2024, la inversión global en centros de datos impulsada por IA alcanzó US$57 mil millones. La mayor parte de esta demanda proviene de los hyperscalers, que representan alrededor del 80 % del consumo total de infraestructura de este tipo.
• Empresas como Equinix conformaron joint ventures por más de US$15 mil millones para expandir su red de data centers “xScale” en los Estados Unidos, adecuados para clientes como AWS, Google, Microsoft, etc.
• El gasto en infraestructuras relacionadas con IA (hardware especializado, servidores, refrigeración, redes de alta velocidad) ha crecido fuertemente: Dell’Oro reportó que el CAPEX global de centros de datos creció cerca de 51 % en 2024 respecto a 2023, hasta unos US$455 mil millones. Mucho de ese crecimiento está ligado a los hyperscalers fortaleciendo sus capacidades.
• Un ejemplo concreto local e interesante para América Latina: OpenAI y Sur Energy están evaluando un proyecto en Argentina, bajo el nombre “Stargate Argentina”, estimado en hasta US$25 mil millones y con capacidad inicial de unos 500 megavatios, lo que lo posicionaría entre los mayores proyectos de infraestructura de IA de la región.
Actores principales: quiénes están apostando fuerte
• Gigantes de la nube como Amazon Web Services, Google, Microsoft, Meta se encuentran en el centro de esta carrera, construyendo nuevas ubicaciones, modernizando las existentes, e invirtiendo en GPU/accelerators, energía renovable, y conectividad de redes.
• Empresas inmobiliarias de data centers, REITs, fondos soberanos y joint ventures participan activamente financiando terrenos, infraestructura eléctrica, enfriamiento, redes de fibra, etc. Equinix con CPP y GIC es un claro ejemplo.
• Proyectos gubernamentales / incentivos fiscales en diversas regiones que buscan atraer estas instalaciones: beneficios de impuestos, esquemas energéticos favorables, permisos rápidos, incentivos para energías limpias, etc.
Ventajas, retos y tensiones
Ventajas:
• Permiten entrenar modelos cada vez más grandes y complejos (como los LLMs de última generación), con menor latencia, mejor rendimiento, y mayor eficiencia operacional.
• Pueden traer empleos, desarrollo económico regional, modernización de infraestructuras, y nuevas capacidades de investigación y desarrollo.
• Incentivan mejoras en energías renovables, eficiencia energética, refrigeración avanzada, etc.
Retos y tensiones:
• Consumo energético: estos centros consumen gigavatios, lo que exige una gran capacidad eléctrica, transformadores, redes, fuente estable de energía (a menudo renovable para cumplir con objetivos de ESG).
• Impacto ambiental: uso de agua para refrigeración, huella de carbono si la energía no es limpia, generación de residuos electrónicos, calor residual, etc.
• Infraestructura local y permisos: muchas comunidades se quejan del ruido, uso de tierra, emisiones, impacto visual, presión sobre las redes eléctricas. Algunas localizaciones enfrentan barreras regulatorias.
• Costos de capital: son inversiones gigantescas con largos periodos de retorno, riesgo tecnológico (hardware que envejece rápido), competencia, obsolescencia.
• Soberanía de datos y regulación: donde se construyen los centros importa; quién los opera, quién controla los datos y bajo qué jurisdicción legal.
Casos emblemáticos
• Virginia, EE.UU.: uno de los epicentros actuales del boom, especialmente el área de “Data Center Alley”. Se han permitido decenas de nuevos centros este año, muchos de ellos hiperescala.
• Equinix JV para xScale: como se mencionó, una de las apuestas más claras para infraestructura “AI-ready” en EE.UU. por parte de un jugador especializado.
• OpenAI-Sur Energy en Argentina: lo que podría ser el mayor proyecto de esta naturaleza en Latinoamérica, con capacidad inicial grande y grandes implicaciones en energía, empleo y tecnología.
¿Qué significa para el futuro?
• Las decisiones de inversión que se tomen ahora van a definir qué regiones y empresas dominan la IA durante la próxima década. Infraestructura física = poder real.
• Las políticas públicas serán clave: incentivar energías limpias, formación de talento local, transparencia regulatoria, asegurar que la infraestructura beneficie no solo a corporaciones, sino a la población y al ambiente.
• Se espera un aumento en la competencia por tierras, permisos, energía barata, conectividad de red, lo que puede generar tensiones geopolíticas.
• Se avecina también una ola de innovación en eficiencia energética, refrigeración avanzada, hardware especializado, incluso en los modelos de negocio que permitan amortizar estos gigantescos centros de datos.